Contratación con un único contratista

Es el sistema de contratación más habitual, el contratista se encarga por completo de la ejecución de la obra.

 


Ventajas:

 

El promotor trata con una sola empresa: precios, contratos, tiempos, etc. siendo esta empresa la encargada de gestionar la obra con todos los subcontratistas.

 

El Promotor tiene una idea inicial del coste de la obra, pues el presupuesto se realiza en base a un documento previo que realiza la empresa de arquitectura o ingeniería encargada del proyecto.

 

El contratista principal es el responsable de la seguridad y salud, y responderá de posibles accidentes graves, el coste de dichas responsabilidades supone muchas veces además de cárcel para el responsable, en este caso el contratista, indemnizaciones en muchos casos con un coste superior al PEM de la propia obra.

 

El contratista es el responsable de la calidad de la obra y responde de los desperfectos ante el promotor.

 

 

Inconvenientes:

 

Hay que esperar a que el despacho de arquitectura haga el proyecto para que después se pueda hacer un presupuesto de obra completo y adecuado, con lo que se pierde un tiempo precioso a veces importante para El Promotor.

 

Los contratistas hacen habitualmente bajas temerarias con el afan de competir en el precio y ser adjudicatarios de la obra, una vez se inicia la obra, se activa una lucha por recuperar la baja realizada para conseguir el contrato.

 

El contratista principal disfruta de los pagos al contado del cliente (en algunos casos) pero no lo traslada a los subcontratistas con lo que las posibles rebajas de subcontratistas no se reflejan en la factura del promotor.

 

Además con cada cambio es habitual intentar subir siempre el presupuesto a favor del contratista, proponiendo cambios que suponen para él un menor coste, pero que al final repercuten en un mayor coste para El Promotor.